Junio 30th, 2006 por Andrés
Los que creen que la suerte sólo tiene una cara, los que esperan que el destino decida por ellos, los que poseen egocentrismo y avaricia, los que viven en el pasado, los que solamente piensan en como piensan los demás, los que ríen por desgracias, los que se creen afortunados, los que saben que la humildad no lleva a ninguna parte, los que piensan más en el lugar que en la compañía, los que creen que ya es demasiado tarde, los que se rinden antes de terminar, los que abandonan, los que no se enfrentan a sus problemas, los que huyen, los que nunca regresan, los que olvidan, los que ignoran, los que nunca tienen en cuenta los sentimientos ajenos, los que siguen sin excepción a la sociedad, los que no piensan, los que son mejores, los que son superiores, los que sólo obedecen a sus ojos, los que creen en el amor sin sufrimiento…
Quizás no han entendido nada…
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Junio 10th, 2006 por Andrés
La oportunidad de tu vida. Sabes cuál es. En tu mente la has creado infinidad de veces, la has construido desde cero, inmaculada concepción de tus pretensiones idealistas. Reconoces la situación, los agentes condicionales que la hacen idónea en un momento determinante. Y luego piensas que te hallas preparado. Has recorrido tantos caminos posibles como crees que existen, sabes lo que tienes que hacer, lo que tienes que decir, cómo actuar. Estás pletórico, pues tras tu sistemática analítica de tu ensoñada situación, solamente ves tu éxito rotundo sin existentes negativas. Controlas todos los factores……..menos tú mismo.
La vida siempre te sorprende. Puedes saberte de memoria tu situación especial, alertar tus cinco sentidos cuando creas que puede suceder, que nada de eso te servirá. Todo aquello importante para ti ocurrirá cuando menos te lo esperes. Entonces, y sólo entonces, descubrirás que todos tus pensamientos antaño especulados se difuminarán en una nube de dudas y nerviosismo, que te conducirán inexorablemente hacia la peor de tus decisiones. Eludirás tu responsabilidad autoinducida, apartándote estrepitosamente hacia tu deseo opuesto.
Tras el mismo instante posterior, notarás una fuerte sensación de arrepentimiento, entremezclada con dos fuertes manos que te ahogarán tus pensamientos y emociones en una unión entre el llanto y la tristeza, y durante el resto del día ya no serás más una persona, dando paso a ese ser inerte que no comprende el porqué de sus actos.
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Entonces lo comprendí, todo era por mí, mea culpa. Creía poder hacerlo, no es tan difícil, pero no te conoces hasta que no llega el límite. Poco a poco, noté como mi cuerpo se comportaba de una forma distinta a como se había acordado previamente. Oí una voz que me especula en la mente, diciéndome que actuaba de forma correcta. Así, pasó mi glorioso instante. Mi cuerpo retornó a la normalidad, la voz se extinguió y yo me quedé completamente vacío, rogando una respuesta al porqué de mi denigrante acto. Siempre criticando a la sociedad y sus inmunes valores y luego soy yo el que los sigue a rajatabla. Perdida está la oportunidad de mi vida, y sé que ya nada volverá a ser como antes, pues no vendrán unas segundas. Me siento muy mal, traicionado conmigo mismo. ¿Quién soy? ¿Tras superficiales máscaras que cubren mi rostro se encuentra un completo desconocido?. Otrora preguntas que resurgen cual estulticias y cuya respuesta sólo yo puedo hallarla.
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Junio 3rd, 2006 por Andrés
Antaño seguro, me aferraba aquellos días a un futuro esperanzador, creía. Una utopía generalizada y dominada por vastos pensamientos ficticios al igual que ambiguos. Me vanagloriaba de lo que tenía que acontecer y no de lo transcurrido, creando en mi mente un universo repleto de versos inocentes adornados con falsos velos de verdades infestuosas.
Ayer por hoy, soñaba el sol con sus incandescentes porvenires. No poseía nada a lo que sujetarme, y por ello me rodeaba de una libertad pura y majestuosa. Una burbuja transparente y a la vez crisálida. Un lugar nómada donde los haya en los rincones de la vida. Recóndito cobijo en el que no había lugar para permanecer aislado.
Hoy por ayer, sueño la luna con su eterno manto del silencio. Poseo algo que me sujeta con firmeza, y por ello no puedo desprenderme de las férreas cadenas que cubren mi inquieta alma. Una fortaleza impenetrable y a la vez inexistente. Siempre me apresa de la misma forma, por ELLA.
Ayer por hoy pensaba en partir, y hoy por ayer sólo deseo regresar cuando no sentía.
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