Mi moralidad
Olvidada y polvorienta yacía en mi interior ahogándose entre muros de nada. ¿Cómo he podido dejarla apartada?. Onerosa compañía silenciosa. Pero como todo, regresa a mí después de tanto tiempo y me recuerda qué es la vida.
La vida no está formada por el entorno, ni por las personas que te rodean, ni por aquellas que no lo hacen…simplemente es uno mismo. Porque en tu mundo, las reglas las escoges tú, la independencia suprema.
Dirige tus pasos, no sigas a nadie, no te apoyes en nadie, porque todo ello sólo puede traerte dolor. En el momento menos esperado, puedes quedarte totalmente solo. Lo sé, lo he vivido. No muestres debilidades, no las cuentes nunca: tus problemas son tus problemas. No esperes confianza de los demás. Frágil y delicada, se rompe con facilidad. No pidas compasión, no te hagas la víctima. No hay nada que no puedas resolver por ti mismo, no pidas ayuda. Lobo solitario. Duro e implacable, debes aprender a sobrevivir sin depender de NADA.
Sin embargo, escucha los problemas, sé compasivo, honesto, administra con juicio la justicia, no dejes tirado a nadie, que sepan que eres de confianza, que guardas secretos, ayuda siempre que puedas. Primero los demás y el último tú.
Y, de esta forma, no sufrirás, pero tampoco serás feliz. Porque ella no aparecerá, porque no sabrás retenerla a tu lado. Morirás solo, y la gente en tu tumba, pensará: ”era una buena persona” y morirás solo.
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