¿Sueños?

¿Por qué no?. Si por un día se levantara el abismo entre lo real y lo ficticio, entre lo ilusorio y lo auténtico, entre los sueños y la realidad…¿no desearías que nunca se cerrara esa puerta siempre vedada?. Lo admito, yo sí. Dejaría que me inundaran esas nuevas sensaciones, acaparándolas hasta el extremo de pensar si de verdad está sucediendo o si es un producto de tu retorcida y aburrida mente subconsciente. Tan fuerte llega a ser ese pensamiento que no te das cuenta de lo que se mueve a tu alrededor, actuando de modo automático y sin parar de repetirte una y otra vez lo mismo: “Es un sueño, estoy soñando, sí, es un sueño…”. Pero después comprendes que estabas equivocado, era real y posiblemente no actuaste de la forma que hubieses querido en un principio. Te sientes frustrado, incapaz de reaccionar mientras tus pasos se vuelven cada vez más lentos mientras caminas. Entonces te detienes y vuelves a comprender. Que la forma en la que has reaccionado, sí, ese mencionado modo automático que funciona cuando crees soñar, ese eres tú. Luego dices que no, que pensabas que era un sueño y no dominabas la situación. Demasiado bueno, demasiado premeditado, o no. No sabes qué has hecho o qué no has hecho. Es ahí cuando alcanzas el saber verdadero, cuando te das cuenta de que sí eras tú y de que no era tu imaginación, sino un reclamado obsequio caído del cielo por la mano izquierda de la suerte y la derecha del destino. No esperabas que sucediera, pero ahora, largo rato meditando tiempo adelante, reconoces que reaccionaste de la forma correcta. ¿Por qué?. En el fondo son los imprevistos los que te demuestran quién eres y eso es lo que cuenta, no soñar despierto en sueños ensoñados vástagos de fantasías donde nunca existes, donde no eres igual…
Te das la vuelta, miras y aunque sepas que no es así, continúas soñando…
Escrito en Reflexiones |










