Diciembre 28th, 2007 por Andrés
Majestuosa y elegante, se movía con cierta indiferencia a su alrededor. Las flores a su paso marchitaban sus tenues pétalos, mientras las eternas nubes se agolpaban por encima suyo y una densa pero fina lluvia deformaba el paisaje en una borrosa fotografía en blanco y gris. Su ignorancia era su perdición, aunque lo mismo le hacía sentir aquella mirada.
Se dio la vuelta y no encontró nada a lo que aferrar su temor, palpitando en el aire e incrustándose en su corazón. Pensaba que era de hielo, siempre era de hielo desde siempre, reiteraba en su cabeza. Pero en el lento caminar del tiempo comenzaba a derretirse de una forma tediosa e irrefrenable. Ahora se podía divisar el contorno del corazón y una fina cicatriz que lo atravesaba en su costado derecho, el de las mentiras.
Volvió en sí mismo, se dio la vuelta y no encontró a nadie. El temor tomaba sentido y conciencia, encaminándose hacia su lugar de nacimiento, hacia aquella aterradora mirada que brillaba con dulzura y simpatía. El por qué de esa sensación estremecedora, el vacío creado de nuevo sin avisar, las preguntas surgían de la niebla como si el mismo tiempo se las dictara en un examen de su vida.
Entonces sus ojos se posaron en el suelo, había pisado un pequeño y marchito pétalo de una lila. Aturdido, dirigió su mirada hacia el triste cielo que aun lloraba lágrimas de nostalgia y contempló a través de las frías gotas que estaba envuelto de geranios oscuros. Los significados de ambas flores le abrieron la mente y le recordaron el pasado que, envuelto en sábanas deshilachadas y sin forma etérea, reposaba con ansias en su espalda, clamando el retorno. Y comprendió.
Majestuosa y elegante, se movía con cierta indiferencia a su alrededor. Pero ahora aquella imagen ya tenía forma y aquella mirada tenía nombre. Las flores desaparecieron y el sol brillaba con fuerza a través de un cielo irónicamente despejado. Tácito y lleno de incertidumbre y confusión, observó como ella se alejaba…
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Diciembre 16th, 2007 por Andrés
El sueño es la representación en nuestra fantasía, cuando dormimos, de sucesos o imágenes, aunque también es aquello que carece de realidad o fundamento, deseo o esperanza sin probabilidad de realizarse. Tenemos, pues, que ambos significados son relativos al contexto en el que se utilicen. Sin embargo, ¿aceptas aquello que otros dan por sentado?. Mi particular opinión es que nuestro subconsciente, carente de las dudas propias de la persona, basándose en nuestros deseos más íntimos, aquellos que no compartimos ni con nosotros mismos, y determinando que esos sentimientos ya no pueden contenerse por más tiempo en nuestra maltratada alma, decide extraerlos con delicadeza para que seamos plenamente conscientes del anhelo de nuestro interior. Cerciorado el problema, nuestro subconsciente aplica la perfecta solución de mostrarnos nuestros deseos mediante un sutil, pero no por ello menospreciable, sueño que, no carente de realidad en nuestra fantasía, es de tal trascendencia que nos obliga irremediablemente a despertarnos fugazmente.
Tras recobrar el sentido y determinar que sólo era un sueño, comienzas a notar ese sentimiento que tenías oculto y al que ignorabas, por tu bien, decías. Poco a poco resurge con una inmensidad tal que, absorto por la incesante sensación, te hace comprender. Ahora lo sabes. Permanecías ajeno a él creyendo que serías más feliz sin sufrir. Ahora sabes que cometiste un error cubriendo con todo tu rencor ese sentimiento, intentando ahogarlo para lograr que se desvaneciera. Ahora sabes que lo hiciste más fuerte intentando destruirlo y que ha regresado para permanecer a tu lado hasta la consumación de alguno de los dos.
Ahora por fin puedes aceptarlo como es, parte tuya. Si te reportará la felicidad eterna o la crueldad más intolerable, es algo que tendrás que soportar, porque ya sabes que no podrás vivir sin él. Eres una persona distinta, tus dudas se han despejado como la negra noche cuando amanece, aunque solamente has superado la etapa más sencilla. Tu subconsciente ha abierto la puerta que te separaba de tu alma, ha despejado el camino, pero ahora ha de soltarte la mano. Gracias por mostrarme la senda, a partir de ahora trataré por todos los medios de lograr su realización, aunque ya sé que soy mejor, porque no estoy solo.
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Diciembre 4th, 2007 por Andrés
Un comentario oído por casualidad en la negra noche, una fotografía perdida en un día lluvioso, una frase escrita en las paredes de la maltrecha alma…Son tantas y tan sencillas las cosas que pueden descomponer nuestros pensamientos que empiezo a creer que no podré vivir ajeno a sus deseos. Observo a mi fiel reflejo en el espejo de la casa abandonada y me muestra una visión de mí mismo que no quisiera ver ni ser. Los errores del pasado, el dolor que todavía mantiene abiertas las heridas que esperan con anhelo el preciso momento de la resurrección ansiada, aquellas que moran ocultas en el interior del pozo cegado. Mi reflejo no se mueve, mantiene fija su mirada hacia mí, pero no se limita a la superficie, sino que analiza cada movimiento de mi cerebro que reside en mi mente atormentada. Comienzo a escuchar una risa ahogada y contenida. El subconsciente sonríe cuando el reflejo le cuenta el último pensamiento que tuve. Imposible, argumenta, una idea fuera de contexto y lugar que no tiene cabida en su mundo, detalla, un deseo frenado por la esencia de culpabilidad por algo que no ha ocurrido ni ocurrirá. Ambos cruzan su mirada con la mía con un halo de compasión al que no puedo aferrarme para alejarlo de mí. Me envuelven sus palabras de desesperación, intentan cubrirme con rapidez en un intento rutinario de caer rendido y moribundo hacia sus fuertes pretensiones. Es suficiente, les digo.
Para mi reflejo, que muestra todas mis debilidades con una entonación exagerada.
Para mi subconsciente, que especula e inventa todas las desgracias que ocurren y las que pueden ocurrir.
A partir de ahora solamente haré tres cosas: la primera será para mí, la segunda para lo que hago y la tercera…..la tercera será para otra persona.
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