Obcecación en los detalles

Turbados pensamientos se agolpan en mi mente, de uno en uno y todos a la vez. Saber actuar, defender honestidad, idealizar mis ideales. Obcecarse en el planteamiento de querer abarcar todos los pequeños detalles otorgándoles por igual una importancia que no tienen. Ese problema carente de solución, porque hallar la panacea sería cambiar personalidad. Reconocerlo no es síntoma de mejora, sino que conlleva a centrarse más en ellos. Vivir cada momento y analizarlo hasta la saciedad, mi modo de proseguir el día a día. No. No es lo correcto. No es lo mejor. Pero, no puedo dejar de hacerlo. Culpabilidad de ser como soy. Una frase, sonreír en ese instante, una mirada dulce, un regalo, tomar algo…detalles sin ningún objetivo en los que dedico un tiempo que otros considerarían excesivo e innecesario. Tienen razón, porque cuando alguno de esos detalles detallados en mi imaginación no surgen según lo previsto, entonces es cuando empiezan las preocupaciones y los dolores de cabeza. Lo sé, pero dejar de lado esta faceta mía me convertiría en una persona completamente distinta. Dulce la ironía de ser persona.
Sin embargo, aunque sea algo imposible de cambiar, hay veces en que se observa la vida de otro modo. Cuando todos los detalles pierden la importancia que le adjudicas, cuando aparece una situación que se sobrepone por encima de todos ellos. Porque, en el fondo, los detalles son pequeños retales de egoísmo. Desvanecidos quedan al aparecer no otro detalle, sino algo tan importante que no te afecta a ti directamente, sino que pertenece a otra persona. Y piensas en lo que significa para ti. Entonces es cuando todo, absolutamente todo lo egoísta queda al margen.
De tu nieto para ti.
Foto: n05feratu
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Me está encantando este rincón, realmente no sé cómo he llegado, pero me he sentido tan identificada con algunos textos…
Seguiré por aquí leyendo porque está resultando un placer hacerlo.
Gracias y bienvenida. El placer es mío.