Insomnio
La carencia de sueño, la fatiga acumulada, el ruido sin cesar. Dicen. Todo mentira, porqué él sabía en realidad la razón por la que no podía conciliar el descanso nocturno. Eran varias las noches en las que reinaba la oscuridad, pero una luz en su mente reflejaba un tenue sombra que le recordaba la nostalgia. Tomaba las formas más inverosímiles que su imaginación era capaz de crear, recorría extensos años relegados a las profundidades del alma, forjaba imágenes que creía haber olvidado. Y todo ello durante la noche y sólo durante la noche, porque era entonces cuando todo estaba calmado y cuando la tempestad hacía acto de existencia en su pequeño mundo. La primera vez le cogió por sorpresa, pero las siguientes caídas del sol era él quien lo esperaba. Lo sabía. Que no se marcharía tan raudo como vino, que volvería cada vez con más ímpetu y descaro, que no podía detener su implacable avance. Por eso no podía dormir. Su mente estaba inmersa en un caos que seguía un orden alrededor de un espacio vacío. Alargó el brazo hacia el otro lado de la cama. Ella ya no estaba y se había llevado el sueño consigo.
Escrito en Relatos breves |











Cuando cae el sol y te encuentras tú solo contigo mismo, escuchando únicamente el ruido de tus pensamientos… Dificil y prácticamente inevitable situación. A veces (muchas) creo que debería haber un botoncito que apagara la mente al menos para poder cesar la actividad por un momento y no cantarse esas nanas interiores.