Indiferencia
El transcurrir de los días, ese camino hacia lo desconocido que en muchas ocasiones perturba los pensamientos más inocentes en las noches de eterna soledad. La rutina de pensar siempre en las consecuencias futuras acerca de los hechos y situaciones que todavía restan por vivir. Las reacciones, imaginaciones y sucesos volátiles en nuestra mente creadora de sueños sin realidad. Todo ello vástago de los rasgos característicos del ser humano: lógica, premeditación y ensoñación.
Pero ya estoy cansado de crear pensamientos en cosas que tal vez nunca ocurrirán o no lo harán del modo que espero. Simplemente me rodearé de un aire de indiferencia ante lo desconocido y me dedicaré por completo al presente, abarcando solamente lo que deseo hacer, ignorando sobre lo que sucederá. La palabra indiferencia suele asociarse a un estado negativo y ser mal vista, pero me da igual.
Escrito en Personal |











Este texto es como si hubieras escrito un trocito de un sentimiento que he tenido tantas ocasiones…
Sin duda, la indiferencia es la mejor opción, a veces no queda otra, cuando esperar cosas empieza a no tener sentido o las decepciones son más grandes que las alegrías. Entonces está ella, la indiferencia… que sale sola o bien hay que creérsela. Un escudo para unos y quizá también una oportunidad pues si no esperas nada, si pasas por la vida viviendo el presente… entonces sólo puedes sorprenderte.
Y esperando con ansias la sorpresa, la indiferencia se convierte en el mejor de los aliados.