Reflejos de una memoria





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Mi peor enemigo

Junio 15th, 2008 por Andrés

Habitante del inframundo, especulador de felicidad contagiada de desgracia, espectador unánime de sentimientos reprimidos. Acechando entre las sombras se desplaza, a hurtadillas y expectante se aproxima cada día. No lo presientes, es invisible, transparente a mis ojos cegados por su oscuridad. Lleva mucho tiempo a mi lado, desde el nacimiento de la mente inconclusa. Viejos conocidos, aprendemos mutuamente en contra de nuestra voluntad. En las batallas que libramos no existe la tregua ni el empate y siempre consigue arrebatarme la ansiada victoria, pues bien sabe que yo puedo perder en todas las ocasiones que siempre volverá una nueva oportunidad, pero una derrota suya sería definitiva y épica. Partiendo con tan semejante ventaja, resulta irónico que todavía reniegue de mi reclamado trofeo. Ancestrales aunque cortos han sido nuestros enfrentamientos y ambos hemos adquirido experiencia con el transcurso de los años. Nuestros puntos débiles, nuestros flancos más vulnerables, nada está fuera de la razón. Sin embargo y por alguna extraña razón, no consigo mi propósito.

Ahora una nueva batalla se avecina y en los albores de la tempestad vuelves a mí, mi peor enemigo.

Foto: MistaBobby

Escrito en Personal | 7 comentarios »





¿Dos teléfonos?

Junio 7th, 2008 por Andrés

Habían sido unos largos y exasperantes días, soleados de temprana aparición y lluviosos en su apogeo. Rutinarios, como si el tiempo se hallara escrito en versos y se hubiera parado en la última sílaba de la segunda estrofa. No era casualidad, no. Ese número maldito se repetía cada vez que imaginaba la sombra del pasado, pues ahora mismo tenía precisamente dos ancestrales teléfonos delante de su mesa de la vida. En apariencia igual, pronto comprobó que existía una sustancial diferencia entre ellos.

El primero era un viejo conocido que ya llevaba algo de tiempo acumulando polvo y cenizas. Sus tonos eran suaves, como tímidos, invitando a sentarse y relajarse a su alrededor. Pero sonaba muy pocas veces y sólo lo escuchaba cuando la suerte y la coincidencia se aliaban.

El segundo era más reciente, pero no por ello carente de valor. Sus tonos eran sinceros, pausados y armoniosos. El color azulado que lo revestía cautivaba su mente en ocasiones. Sonaba bastante a menudo y, por eso, no se echaba tan en falta como al primero. Sin embargo, cuando más tiempo pasaba a su merced, más y más deseaba quedarse junto a él.

La vida proseguía sin misterio. A veces atendía una llamada de uno, muchas de otro. Hasta que llegó el instante en que ambos se hicieron notar como si una magia los hubiera sincronizado. Sus tonos se alzaban con el mismo volumen y sus ritmos coincidían en una melodía que aterraba. Era el momento de decidir cuál de ellos debía descolgar y cuál descolgar para siempre, porque era imposible atender los dos al mismo tiempo.
Su mano temblorosa lo agarró en un ímpetu lleno de miedo y confusión.

-Hola…

Silencio.
El otro teléfono dejó de sonar.
No hubo contestación, porque no hubo pregunta. Pese a todo, él ya había tomado su decisión, para bien o para mal.

Foto: canserinyel

Escrito en Relatos breves | 3 comentarios »