El reloj

Sí, como si se tratara de una antigua fotografía tomada de la creación vedada del artista encerrado en su imaginación inmortal. Enmarcado contra el paso del tiempo, el retrato de aquel reloj le susurraba en su mente palabras congeladas por la hipocresía de las circunstancias. Sí, era cierto. Hacía mucho que no se reencontraba con ese sentimiento. Olvidado quizá, perdido incluso. Quién sabe. Lo único importante era que había vuelto a aparecer en su camino. ¿Ilusión o desesperanza?. Todavía no tenía muy claro la evidencia del hecho en sí mismo, simplemente se limitaba a contemplarlo con cierta expectativa. Su siguiente movimiento, su reacción imprevisible, ya nada interesaba a estas alturas. El por qué de su regreso, el por qué de su ida. Las respuestas habían sido relegadas al pasado que ya se hallaba enterrado y profundamente dormido. Entonces, decidió que no quedaba nada que hacer, nada que pensar, y eso pensaba hacer. La reiteración de esas palabras le hizo reflexionar si fue buena idea comprar ese viejo cuadro. Absorto y con la mirada perdida, seguía delante de lo que una vez pintó en su niñez y que ahora había vuelto a recobrar.
Y contemplando el retrato de aquel reloj congelado, se dio cuenta de que el tiempo había vuelto a ponerse en marcha, como si todo lo vivido desde que lo creara sólo hubiera sido una pincelada más en el lienzo de la vida.
Foto: vimark
Escrito en Relatos breves |











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