Mayo 23rd, 2008 por Andrés

Ansiada utopía de cualquier persona. La esfera inmaculada de intenciones, de romos rincones, desprovista de fallos y equivocaciones. Todos buscamos la perfección en tres aspectos de la vida.
En nosotros mismos. Abarcamos aquello que deseamos ser. Saber cómo actuar, exactamente qué hacer en una situación inesperada o no. Decir las palabras adecuadas en momentos de tensión, de pánico del montón, de lágrimas de dolor. Escoger siempre el camino más certero y guiando a los demás por él y tras de ti.
En lo que hacemos. La perfección en todo lo que tocamos. El trabajo constante, el hobby hilarante, sin el manual del ignorante. Sin errores nunca y nunca sin errores, depositando una confianza suprema en los ojos ajenos que te veneran sin sucumbir.
En la persona especial. Porque quieres que sirva de espejo opaco de tu armonía. Que sepa cómo actuar, exactamente qué hacer en una situación inesperada o no, reaccionando del mismo modo que tú. Que te diga las palabras adecuadas en momentos de agonía, de dulces alegrías, siempre, cada día. Que escoja el camino más certero, el tuyo también, y te guíe por donde ya ibas a ir.
Pero todo es mentira y falsedad. La perfección absoluta no existe, es relativa. Son las imperfecciones las que nos hacen únicos y diferentes. Como una esfera pintada a mano en un trozo de papel.
Foto: thewooolf
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Febrero 6th, 2008 por Andrés
La vida es una ilusión y como toda buena ensoñación está escrita en versos rotos llenos de falsedades. La realidad es aquello que deseas y que, por lo tanto, no puedes conseguir. Es así, las personas alrededor dan la apariencia de que todo es alcanzable y crees que es posible contagiarse de ese esperanzador sentimiento. Y es cierto, pero a la hora de la verdad reconoces que no es tan sencillo como pensabas, sobretodo cuando aquello que más anhelas y deseas no te corresponde a ti decidirlo, sino que esperas expectante la respuesta de la otra persona.
La ilusión es la vida que tenemos y como todo buen vacío de sueños está manchada de vestigios de oportunidades perdidas en un tiempo que nunca existió. La realidad es aquello que vives y que, por lo tanto, no puedes evitar. Es así, las personas alrededor siguen y consiguen sus deseos y crees que es posible contagiarse de ese alentador sentimiento. Y es cierto, pero a la hora de la verdad reconoces que no es tan sencillo como pensabas, sobretodo cuando aquello que más anhelas y deseas no te corresponde a ti decidirlo, sino que esperas expectante la respuesta de la otra persona.
Una respuesta a la pregunta que no alcanzas a realizar.
Ya lo ves, tanto si la vida que posees es una ilusión como si la ilusión es la vida que quieres poseer, no es tu decisión, pues ya has escogido y no te atreves a dar ese último paso por temor al rechazo. ¿Qué te puedo decir? Yo estoy preso de un sentimiento con forma de grilletes a los que yo mismo me encadené…
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Enero 21st, 2008 por Andrés
Pueda parecer que la distancia sea algo físico, el espacio terrenal entre dos objetos en distintas posiciones, entre personas, aunque también es algo de un valor de gran importancia, es la relación entre nuestra alma y el resto. La verdadera distancia es aquel sentimiento que nos conecta con las personas de nuestro alrededor, que determina su grado de alejamiento o cercanía, en función de nuestra propia necesidad. Puesto que no hay dos idénticas personas, las distancias no son las mismas en todos los individuos, aunque si se observan unos cánones que las agrupan por semejanza.
Es posible que discrepes e incluso que no llegues a comprender por qué, cuando estás rodeado de seres humanos, te sientes en la más de las absolutas soledades. Estás ahí, tu cuerpo está ahí, pero no estás tú. Tu alma no está en consonancia con la de los demás y por eso te sientes disperso, en una nube volátil perdida en la inmensidad celestial donde no hay nada más que tú y tus pensamientos. Hablas con ellos, ¿por qué estoy lejos?. Silencio. Solo. Despiertas. La distancia se reduce hasta que vuelves junto a tu cuerpo, sin saber cuánto tiempo ha pasado, sin saber nada. Canon de la ausencia o alejamiento.
Ahora te encuentras lejos de todo, nadie te habla, tus ojos no distinguen la luz. Sin embargo, sientes que algo en tu interior te abrasa y lo notas. Sabes que aunque esa persona no está físicamente a tu lado, vuestras almas se comunican y se acompañan mutuamente. Te sientes ligado, encadenado a placer por unas ataduras místicas que nunca te soltarán. Estás solo, pero no. Tus pensamientos la acercan, acortan la lejana distancia que os separa en un desesperado intento por arrebatarle la ansiada victoria a la siempre omnipotente soledad. Canon de la presencia o cercanía.
La auténtica distancia es aquella que eliges libremente, aunque inconscientemente, pues tu alma no actúa por voluntad propia, sino basándose en aquello que hay en tu interior, aquello que no controlas.
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Diciembre 16th, 2007 por Andrés
El sueño es la representación en nuestra fantasía, cuando dormimos, de sucesos o imágenes, aunque también es aquello que carece de realidad o fundamento, deseo o esperanza sin probabilidad de realizarse. Tenemos, pues, que ambos significados son relativos al contexto en el que se utilicen. Sin embargo, ¿aceptas aquello que otros dan por sentado?. Mi particular opinión es que nuestro subconsciente, carente de las dudas propias de la persona, basándose en nuestros deseos más íntimos, aquellos que no compartimos ni con nosotros mismos, y determinando que esos sentimientos ya no pueden contenerse por más tiempo en nuestra maltratada alma, decide extraerlos con delicadeza para que seamos plenamente conscientes del anhelo de nuestro interior. Cerciorado el problema, nuestro subconsciente aplica la perfecta solución de mostrarnos nuestros deseos mediante un sutil, pero no por ello menospreciable, sueño que, no carente de realidad en nuestra fantasía, es de tal trascendencia que nos obliga irremediablemente a despertarnos fugazmente.
Tras recobrar el sentido y determinar que sólo era un sueño, comienzas a notar ese sentimiento que tenías oculto y al que ignorabas, por tu bien, decías. Poco a poco resurge con una inmensidad tal que, absorto por la incesante sensación, te hace comprender. Ahora lo sabes. Permanecías ajeno a él creyendo que serías más feliz sin sufrir. Ahora sabes que cometiste un error cubriendo con todo tu rencor ese sentimiento, intentando ahogarlo para lograr que se desvaneciera. Ahora sabes que lo hiciste más fuerte intentando destruirlo y que ha regresado para permanecer a tu lado hasta la consumación de alguno de los dos.
Ahora por fin puedes aceptarlo como es, parte tuya. Si te reportará la felicidad eterna o la crueldad más intolerable, es algo que tendrás que soportar, porque ya sabes que no podrás vivir sin él. Eres una persona distinta, tus dudas se han despejado como la negra noche cuando amanece, aunque solamente has superado la etapa más sencilla. Tu subconsciente ha abierto la puerta que te separaba de tu alma, ha despejado el camino, pero ahora ha de soltarte la mano. Gracias por mostrarme la senda, a partir de ahora trataré por todos los medios de lograr su realización, aunque ya sé que soy mejor, porque no estoy solo.
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Diciembre 4th, 2007 por Andrés
Un comentario oído por casualidad en la negra noche, una fotografía perdida en un día lluvioso, una frase escrita en las paredes de la maltrecha alma…Son tantas y tan sencillas las cosas que pueden descomponer nuestros pensamientos que empiezo a creer que no podré vivir ajeno a sus deseos. Observo a mi fiel reflejo en el espejo de la casa abandonada y me muestra una visión de mí mismo que no quisiera ver ni ser. Los errores del pasado, el dolor que todavía mantiene abiertas las heridas que esperan con anhelo el preciso momento de la resurrección ansiada, aquellas que moran ocultas en el interior del pozo cegado. Mi reflejo no se mueve, mantiene fija su mirada hacia mí, pero no se limita a la superficie, sino que analiza cada movimiento de mi cerebro que reside en mi mente atormentada. Comienzo a escuchar una risa ahogada y contenida. El subconsciente sonríe cuando el reflejo le cuenta el último pensamiento que tuve. Imposible, argumenta, una idea fuera de contexto y lugar que no tiene cabida en su mundo, detalla, un deseo frenado por la esencia de culpabilidad por algo que no ha ocurrido ni ocurrirá. Ambos cruzan su mirada con la mía con un halo de compasión al que no puedo aferrarme para alejarlo de mí. Me envuelven sus palabras de desesperación, intentan cubrirme con rapidez en un intento rutinario de caer rendido y moribundo hacia sus fuertes pretensiones. Es suficiente, les digo.
Para mi reflejo, que muestra todas mis debilidades con una entonación exagerada.
Para mi subconsciente, que especula e inventa todas las desgracias que ocurren y las que pueden ocurrir.
A partir de ahora solamente haré tres cosas: la primera será para mí, la segunda para lo que hago y la tercera…..la tercera será para otra persona.
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