Agosto 29th, 2006 por Andrés

Porque cada uno tiene una forma especial de brillar y solamente nos fijamos en ellas, olvidando las nuestras. Creemos que los demás si pueden ver su propia luz, pero en realidad se fijan en nosotros. ¿Dónde está el abismo de la moralidad?. Reflejado en ellos encontramos nuestro espejo iridiscente. En él vemos aquello que deseamos, frustrados pensamientos en la incoherencia de la vida. Morimos en la creencia de que con esa luz ajena seríamos mejores en algunos aspectos, pero lo cierto es que el brillo de cada persona, de cada acción, es único. Dejamos que sus rayos transparentes nos cubran y cieguen la mente, en un intento imperativo de hallar su secreto.Todo ello es inútil y carente de valor, pues aunque se consiga reflejar su brillo no dejará de ser un vano reflejo, pasto de la realidad. La auténtica luminosidad no se consigue cuando uno lo desea, sencillamente sale de nuestro interior en su preciso momento. Así que, rompe tu espejo iridiscente y cultiva tu luz interior.
Foto: phiberphreak
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Junio 30th, 2006 por Andrés
Los que creen que la suerte sólo tiene una cara, los que esperan que el destino decida por ellos, los que poseen egocentrismo y avaricia, los que viven en el pasado, los que solamente piensan en como piensan los demás, los que ríen por desgracias, los que se creen afortunados, los que saben que la humildad no lleva a ninguna parte, los que piensan más en el lugar que en la compañía, los que creen que ya es demasiado tarde, los que se rinden antes de terminar, los que abandonan, los que no se enfrentan a sus problemas, los que huyen, los que nunca regresan, los que olvidan, los que ignoran, los que nunca tienen en cuenta los sentimientos ajenos, los que siguen sin excepción a la sociedad, los que no piensan, los que son mejores, los que son superiores, los que sólo obedecen a sus ojos, los que creen en el amor sin sufrimiento…
Quizás no han entendido nada…
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Junio 3rd, 2006 por Andrés
Antaño seguro, me aferraba aquellos días a un futuro esperanzador, creía. Una utopía generalizada y dominada por vastos pensamientos ficticios al igual que ambiguos. Me vanagloriaba de lo que tenía que acontecer y no de lo transcurrido, creando en mi mente un universo repleto de versos inocentes adornados con falsos velos de verdades infestuosas.
Ayer por hoy, soñaba el sol con sus incandescentes porvenires. No poseía nada a lo que sujetarme, y por ello me rodeaba de una libertad pura y majestuosa. Una burbuja transparente y a la vez crisálida. Un lugar nómada donde los haya en los rincones de la vida. Recóndito cobijo en el que no había lugar para permanecer aislado.
Hoy por ayer, sueño la luna con su eterno manto del silencio. Poseo algo que me sujeta con firmeza, y por ello no puedo desprenderme de las férreas cadenas que cubren mi inquieta alma. Una fortaleza impenetrable y a la vez inexistente. Siempre me apresa de la misma forma, por ELLA.
Ayer por hoy pensaba en partir, y hoy por ayer sólo deseo regresar cuando no sentía.
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Febrero 11th, 2006 por Andrés
Vivimos a ciegas una vida que creemos merecer, de la que esperamos grandes hazañas y grandes victorias. Nos rodeamos de la ingenuidad patente en nuestro alrededor, envolviéndonos con un manto que nos da calor, que nos alimenta. No somos capaces de percibir el horror y el dolor que en realidad enmascaramos. Pero siempre llega el instante, el preciso y tedioso instante en que nuestro velo es retirado a la fuerza y en el que nos topamos de lleno con la vida. Es dura, desagradecida, inmoral y nunca, de ninguna forma, te permitirá una pizca de felicidad. Has nacido para morir. La muerte está tan segura de su victoria, que nos da toda una vida por delante. Pero no tiene porque ser un camino de rosas, donde los árboles florecen a tu paso y las sonrisas son eternas, sino más bien es cruel e intolerante y a veces llegarás a preguntarte si vale la pena seguir, si hay algún motivo especial para continuar la lucha. Es posible que la batalla ya esté perdida, que siempre lo estuvo y que sólo vencía en mi imaginación…
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