Reflejos de una memoria





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La perfección

Mayo 23rd, 2008 por Andrés

Ansiada utopía de cualquier persona. La esfera inmaculada de intenciones, de romos rincones, desprovista de fallos y equivocaciones. Todos buscamos la perfección en tres aspectos de la vida.

En nosotros mismos. Abarcamos aquello que deseamos ser. Saber cómo actuar, exactamente qué hacer en una situación inesperada o no. Decir las palabras adecuadas en momentos de tensión, de pánico del montón, de lágrimas de dolor. Escoger siempre el camino más certero y guiando a los demás por él y tras de ti.

En lo que hacemos. La perfección en todo lo que tocamos. El trabajo constante, el hobby hilarante, sin el manual del ignorante. Sin errores nunca y nunca sin errores, depositando una confianza suprema en los ojos ajenos que te veneran sin sucumbir.

En la persona especial. Porque quieres que sirva de espejo opaco de tu armonía. Que sepa cómo actuar, exactamente qué hacer en una situación inesperada o no, reaccionando del mismo modo que tú. Que te diga las palabras adecuadas en momentos de agonía, de dulces alegrías, siempre, cada día. Que escoja el camino más certero, el tuyo también, y te guíe por donde ya ibas a ir.

Pero todo es mentira y falsedad. La perfección absoluta no existe, es relativa. Son las imperfecciones las que nos hacen únicos y diferentes. Como una esfera pintada a mano en un trozo de papel.

Foto: thewooolf

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Frente a frente

Mayo 22nd, 2008 por Andrés

No presagiaba nada bueno. La incesante lluvia dominaba sus triviales pensamientos. Le costaba dormir y esos sueños aparecidos como destellos fugaces de irrealidades paralelas, no despertaban el consuelo que anhelaba. Pero todo ello no era nada nuevo. Tiempo atrás ya padeció ese mal. Entonces no supo combatirlo, era demasiado fuerte y crecía cada día con más ímpetu. Esperó y esperó, desesperado por el lento caminar del tiempo. Al final perdió la batalla que nunca llegó a comenzar. Ese fue su error, pero más tarde supo que también fue su salvación. Ahora se hallaban frente a frente otra vez, con la misma fortaleza que antes, desafiando de nuevo su resistencia. Su regreso no era sorprendente, siempre tuvo la esperanza de que volvería a su vida tarde o temprano. Aunque habían pasado los años, realmente no sabía como derrotarlo, pero sí cómo evitar su aparición. Sin embargo, ahora ya no era hora de lamentos, tocaba actuar. La miró a los ojos y la apartó de su lado.

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Insomnio

Abril 11th, 2008 por Andrés

La carencia de sueño, la fatiga acumulada, el ruido sin cesar. Dicen. Todo mentira, porqué él sabía en realidad la razón por la que no podía conciliar el descanso nocturno. Eran varias las noches en las que reinaba la oscuridad, pero una luz en su mente reflejaba un tenue sombra que le recordaba la nostalgia. Tomaba las formas más inverosímiles que su imaginación era capaz de crear, recorría extensos años relegados a las profundidades del alma, forjaba imágenes que creía haber olvidado. Y todo ello durante la noche y sólo durante la noche, porque era entonces cuando todo estaba calmado y cuando la tempestad hacía acto de existencia en su pequeño mundo. La primera vez le cogió por sorpresa, pero las siguientes caídas del sol era él quien lo esperaba. Lo sabía. Que no se marcharía tan raudo como vino, que volvería cada vez con más ímpetu y descaro, que no podía detener su implacable avance. Por eso no podía dormir. Su mente estaba inmersa en un caos que seguía un orden alrededor de un espacio vacío. Alargó el brazo hacia el otro lado de la cama. Ella ya no estaba y se había llevado el sueño consigo.

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Obcecación en los detalles

Marzo 25th, 2008 por Andrés

Turbados pensamientos se agolpan en mi mente, de uno en uno y todos a la vez. Saber actuar, defender honestidad, idealizar mis ideales. Obcecarse en el planteamiento de querer abarcar todos los pequeños detalles otorgándoles por igual una importancia que no tienen. Ese problema carente de solución, porque hallar la panacea sería cambiar personalidad. Reconocerlo no es síntoma de mejora, sino que conlleva a centrarse más en ellos. Vivir cada momento y analizarlo hasta la saciedad, mi modo de proseguir el día a día. No. No es lo correcto. No es lo mejor. Pero, no puedo dejar de hacerlo. Culpabilidad de ser como soy. Una frase, sonreír en ese instante, una mirada dulce, un regalo, tomar algo…detalles sin ningún objetivo en los que dedico un tiempo que otros considerarían excesivo e innecesario. Tienen razón, porque cuando alguno de esos detalles detallados en mi imaginación no surgen según lo previsto, entonces es cuando empiezan las preocupaciones y los dolores de cabeza. Lo sé, pero dejar de lado esta faceta mía me convertiría en una persona completamente distinta. Dulce la ironía de ser persona.

Sin embargo, aunque sea algo imposible de cambiar, hay veces en que se observa la vida de otro modo. Cuando todos los detalles pierden la importancia que le adjudicas, cuando aparece una situación que se sobrepone por encima de todos ellos. Porque, en el fondo, los detalles son pequeños retales de egoísmo. Desvanecidos quedan al aparecer no otro detalle, sino algo tan importante que no te afecta a ti directamente, sino que pertenece a otra persona. Y piensas en lo que significa para ti. Entonces es cuando todo, absolutamente todo lo egoísta queda al margen.

De tu nieto para ti.

Foto: n05feratu

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Inestimable utopía

Marzo 4th, 2008 por Andrés

Pensaba, arraigado entre sus translúcidas sábanas mientras contemplaba absorto el paso del tiempo en su habitación. Transcurría de forma lenta y tediosa, pero en su mente fluía la imaginación a una rapidez que hasta él se sorprendía. Una ráfaga de imágenes fantasiosas en la que todas tenían una cosa en común. Lo sabía y, aún así, no podía evitar la sensación que le producía ese pensamiento. Volaba entre nubes de amargo sabor, paseaba debajo de lluvias de color sangre, dormía en grandes camas donde sólo estaba él. Y cuanto más pensaba que no tenía que actuar de esa forma, más y más recaía en ese abismo que había creado. No había salida, todavía no la había imaginado. Sin escapatoria posible, consumía ese lento caminar del tiempo en situaciones irreales donde siempre existía el mismo desenlace. Una y otra y otra vez, repitiéndose como un absurdo ciclo en forma de espiral descendente en el que se iba aproximando al centro del destino. Pero ese no era el final de su viaje transitorio, ya que tras un leve parpadeo todo volvía a comenzar. ¿Cómo escapar de semejante tragedia?. Lo siento, todavía no tengo la respuesta.

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